Entradas del día 17 de Mayo de 2005
Por supuesto… ¿Cómo no los íbamos a quererlos? ¿Qué niño de 8 años no querría tener unos animalitos que aparecen cuando echas unos polvitos en agua?
Yo fui una de las afortunadas. Mi mamá fue diligentemente al quiosco (si, si: al quiosco) más cercano, y por un módico precio adquirió los misteriosos sobrecitos mágicos que iban a convertir un cuenco de agua en un parque de juego para unas “fantásticas criaturas”.

Por desgracia, pese a que logré la adquisición, no tuve tanta fortuna en lo que respecta al milagro. Mis Minimals nunca aparecieron, confirmando la teoría de mi padre de que “aquello era una estafa”.
Pues no lo era. Los Minimals de nuestra infancia no eran otra cosa que Artemia salina, unos pequeños crustáceos cuyos huevos pueden permanecer en animación suspendida durante largos periodos de tiempo y que, una vez rehidratados, nacen con bástate rapidez. En general estos bichitos se usan como alimento para peces, y no como peces en si… pero hace 20 años yo hubiese dado el dedo meñique de un pié por que los míos saliesen de los huevos de los huevos.
En fin… como todo vuelve (esperemos los peinados afro tarden), recientemente han vuelto a comercializar en España estas “simpáticas mascotas”. Ahora se llaman Sea Monkeys, y si os apetece comprarlos o rememorar viejos tiempos, podéis pasaros por su página web. Yo personalmente, si tengo que descender en la escala evolutiva por debajo de los mamíferos, casi prefiero los gusanos de seda