Entradas del mes de octubre de 2005

31 de octubre de 2005 | 17:44

Has ido al cine. Te has gastado la pasta de la entrada, más otro tanto en palomitas, y posiblemente luego tengas que cenar por allí cerca, así que esperas que lo que te escupa la pantalla valga la pena.

Pero después de hora y media (o dos… o tres…) resulta que la peli es un truño descomunal. No es para nada lo que esperabas y sales cabreado como una mona. Y para colmo es@ imbecil que ha ido contigo opina que es una obra de arte. ¡En qué está pensando?

Hasta ahora tu único recurso era la pataleta, la bronca con los disidentes de camino a casa (menos mal que al dueño del coche se le ha estropeado el botón de EJECT) y los SMS a todos tus colegas para decirles que ni se les ocurra ir a ver semejante basura. Pero desde hoy, puedes hacer algo para solucionarlo:

Cambio de género

Consiste en agarrar escenas selectas de la película, y montar un trailer alternativo en el que parezca que la película es de un género completamente distinto al real

Final alternativo

¿No te ha molado nada el final de la peli? Hazte el tuyo propio, como los de How It Should Have Ended

30 de octubre de 2005 | 18:06

Hay que ver lo guapa que es Charlize Theron, hasta con el pelo negro.

Esta imágen pertenece a Aeon Flux, revisión en imagen real del anime del mismo nombre, que estrenarán en algo más de un mes. Viendo el trailer, el estilo parece un poco a medio camino entre Dune y Matrix y, pese a lo guapísima que está, Charlize lleva bastante más ropa y parece ser mucho menos violenta que la prota del anime.

Este thriller futurista tiene lugar en el siglo XXV. Charlize es la misteriosa y letal agente de un grupo rebelde que se propone descubir los secretos que se esconden tras el gobierno totalitario de una sociedad en apariencia perfecta.

En fin… os recomiendo echarle un ojo al trailer y juzgar por vosotros mismos.

28 de octubre de 2005 | 18:31

Encontrado en el blog de Oneeyedman

Cybernetic Artificial Troubleshooting and Thorough Yelling Android
19 de octubre de 2005 | 14:26

En Noviembre de 1940 el puente colgante de Tacoma pasó a la historia cuando, azotado por un viento no muy fuerte (sólo 68 Km/h.), empezó a retorcerse y bambolearse (ver vídeo) y acabó desplomándose. Asombrados por este fenómeno, le encargaron la investigación de las causas a un renombrado especialista en mecánica de fluidos, Theodore von Karman, que encontró una curiosa explicación al suceso; la resonancia.

Ahí va la explicación para dummies de lo que es la resonancia. El que quiera saber algo más, puede leer aquí un par de definiciones sacadas de Encarta.

Imaginemos un péndulo de un reloj que oscila una vez cada dos segundos. Su frecuencia sería pues de 0,5 Hercios.

Hay que decir que cada cuerpo tiene una frecuencia natural, que es precisamente a la que resonaría. Por ejemplo: la frecuencia natural de un diapasón es de 440 Hz, o lo que es lo mismo, la nota La. Si tocásemos un La cerca de un diapasón, este entraría en resonancia y comenzaría a vibrar. Eso no ocurriría si hiciésemos sonar otras notas.

Este fenómeno permite hacer cosas tan curiosas como romper copas “cantando” o tocando una nota. En contra de lo que se piensa, la ruptura del vidrio no ocurre debido al volumen del sonido emitido, sino precisamente debido a que el cantante emite un sonido igual a la frecuencia natural de la copa de cristal, entrando en resonancia y haciéndola vibrar más allá de su nivel estable.

Pero también causa desastres tan graves como los efectos del sónar LFAS sobre las ballenas, que causan tal vibración en las cavidades de su cuerpo (traquea, mandíbulas, espacios craneales y otros órganos) que llega a provocarles graves hemorragias internas y, en muchos casos, mortales.

Es sorprendente que a la hora de calcular estructuras de edificios o puentes se tengan en cuenta su frecuencia natural de manera que, por una parte, no peligre su estabilidad debido a corrientes de aire u otros fenómenos y, por otra, no tenga una frecuencia que pueda hacer que los seres humanos que estén en ellos sientan ataques de pánico.

Efectivamente, al igual que pasa con las ballenas, existen sonidos que hacen resonar ciertas partes del cuerpo humano, causando diferentes efectos en él. Se sabe que algunos sonidos no audibles (infrasonidos) pueden provocar, dependiendo de su frecuencia, efectos fisiológicos tales como mareos y nauseas, hemorragias internas, pérdida de visión, dificultad en el habla… Aquí tenéis una página con más detalles a este respecto. Por ejemplo, la frecuencia de 7 Hz tiene el curioso efecto de hacer complemente imposible concentrarse o realizar cualquier trabajo intelectual, posiblemente resonando de alguna forma con las células del cerebro.

La repercusión de todo esto la dejo a vuestra imaginación. ¿Podremos en un futuro luchar contra los virus haciéndolos resonar hasta que se desintegren? ¿Inventarán una nueva arma de destrucción masiva que nos licue el cerebro mediante ultrasonidos, como a los alienígenas de Mars Attacks? ¿Podremos poner un emisor de ondas que haga vibrar nuestro cerebro a la misma frecuencia que usamos para pensar, haciéndonos mucho más listos? Seguro que pronto lo sabremos.

14 de octubre de 2005 | 1:56

Escrito por Ignacio Calvo

El pasado 8 de octubre de 2005, asistimos a uno de los excelentes conciertos que año tras año viene ofreciendo el Teatro de la Maestranza de Sevilla con motivo del XIX Encuentro Internacional de Música de Cine. En esta ocasión, el programa, dividido en dos partes, contenía música de E. W. Korngold y de John Williams. Aunque suelen arreglárselas para traer a alguno de los compositores al atril del director, en esta ocasión no pudo ser y la Orquesta Sinfónica de Sevilla fue dirigida por su director titular, Pedro Halffter.

En primer lugar, querría mencionar el absoluto desprecio que mostraba el señor que escribió el programa hacia la música de Williams y la cinematografía de Spielberg y Lucas. Tachaba de falta de originalidad a ambos y excluía al compositor de pertenecer al grupo de “verdaderos maestros” en el que, según él, estaban Nino Rota, John Barry o Bernard Herrmann. Su único y dudoso mérito había estado en contribuir a la creación del cine como fenómeno social y de masas. Aquí podeis leer dicho programa (el apartado sobre Williams está hacia el final). Por supuesto, el comentarista omitía prudentemente una de las bandas sonoras más creativas y novedosas de Williams: Encuentros en la tercera fase.

Korngold era mucho mejor tratado. Fue un compositor de concierto, que sólo hizo 18 bandas sonoras para películas de la “época dorada” del cine y que no fue ni lejanamente tan popular como Williams. Todas estas características son, a ojos de los académicos, razón suficiente para elevarlos al nivel de la consideración. Además, el hecho de que Williams reconociera a Korngold como fuente de inspiración era el detalle definitivo que convertía al concierto entero en una demostración: la prueba de que John Williams es un compositor segundón, un artesano cuyo único mérito era ensamblar logros ajenos para obtener piezas populacheras de mediocre calidad.

Yo, a pesar de mi gran afición por la música de Williams, estaba dispuesto a escuchar el concierto con espíritu abierto, preparado para escuchar la tremenda originalidad de Korngold, cuya música debía ser sin duda un superconjunto, corregido y aumentado, de las tímidas aproximaciones de “Johnny” al mundo de la verdadera música.

…Y la verdad, después de una Obertura de “Captain Blood”, magníficamente interpretada por la Sinfónica de Sevilla, no entendía nada: se trataba de una música excelente, compleja y rica,… ¡pero todo eso ya lo había oído antes! Los acordes, las cadencias, todo era un clarísimo ejemplo de música postromántica al más puro estilo de Richard Strauss, Rachmaninov y demás. Respecto a los escasos ejemplos de influencia sobre Williams, yo sólo pude captar algunas figuras y detalles técnicos; la armonía, el ritmo, la melodía o la orquestación en general estaban muy lejos de anteceder a Williams. Yo hablaría más bien de una preparación de terreno para lo que iba a venir.

La música de Williams, en la segunda parte, había sido escogida especialmente para menoscabar al americano, escogiendo muchas de las piezas más simples y directas de la música de Star Wars (que es, en sí, una banda sonora simple y directa). Pero, que me perdonen los académicos: yo no he escuchado nada con semejante potencia sonora, con tal capacidad de cautivar al espectador y de transmitirle emoción. Si creen que esta es una cualidad fácil de alcanzar, que me expliquen por qué hay tan poca música que establezca una línea tan directa con el oyente instintivo. Y todo ello acompañado de una orquestación al menos tan interesante y detallista como la de cualquier otro compositor clásico, exceptuando quizá a Ravel y Debussy.

Korngold me pareció una música de intermedio entre la moderna música sinfónica de cine, de la que Williams es uno de sus claros fundadores, y la música romántica y postromántica de finales del siglo XIX y principios del XX. Para mí eso es una clara demostración de que Williams llevó más allá la dirección que había iniciado Korngold, fundando una escuela con un idioma musical claramente reconocible y distinguible de cualquier pieza romántica.

Es una pena que la popularidad sea motivo de desprecio para estos supuestos eruditos. Con cada uno de estos comentarios, la música culta y la popular se alejan cada vez más, un fenómeno que tiene ya un siglo de antigüedad.

Pasando ya a hablar del concierto en sí, he de decir que la interpretación en general fue bastante buena. Quisiera destacar la labor de los trompistas, excelentes intérpretes de un instrumento de reconocida rebeldía. Los metales no eran malos, pero no estaban a la altura del, en ese respecto, exigente Williams.

En definitiva, una experiencia maravillosa. Siempre es agradable ver reconocido el talento de los compositores de bandas sonoras, y es impresionante ver una gran orquesta postromántica, de las de 90 intérpretes y 6 percusionistas, tocando una música tan emotiva. No faltaremos, si nos es posible, a la cita del año que viene, y recomiendo a todo el mundo que esté pendiente de Sevilla el próximo mes de noviembre.

Por último mencionaré el programa y las propinas:

  • Parte I: Korngold
    • Obertura de Captain Blood
    • Suite de The Sea Hawk
    • Suite de Robin Hood
  • Parte II: Williams / Star Wars
    • Main Titles
    • The Little People
    • Death of Obi Wan / The Battle of Yavin
    • The Throne Room / End Titles
  • Propinas:
    • Indiana Jones and the Temple of Doom: End Titles
    • Star Wars: Main Titles (bis)

Una interesante propina, la de El Templo Maldito, que es una banda sonora rara. Curiosamente comenzaron la pieza en mitad de la marcha de Indiana Jones y no desde el principio.

4 de octubre de 2005 | 2:12

A ver qué os parece esta imagen…

Aunque parezca increíble es, o al menos era, el logotipo del Instituto de Estudios Orientales de la Universidad Federal de Santa Catarina, en Brasil. Y por mucho que cueste creerlo, representa un sol naciente y una templito oriental. (¡Ahhhh!, ahora sí, ¿verdad?)

No está muy claro si el diseñador era muy inocentón… o extremadamente retorcido.

En cualquier caso, está claro que algún iluminado se ha dado cuenta de la ambigüedad del logo, puesto que ahora mismo la página del susodicho Instituto aparece “en construcción”.