Entradas del día 30 de Marzo de 2006
Lo confieso: estoy enganchada.
Soy una devoradora compulsiva de series televisivas.
Me engancho a cualquier serie que pillo, y especialmente si son de ciencia ficción, fantasía o animación. Buffy, Dark Angel, Battlestar Galactica, Embrujadas… todo me vale. Trato de no ver series nuevas porque ya se lo que tengo que hacer después: descargarme la serie completa y dedicar las escasas horas libres que me quedan a deglutirla con avidez. Pero eso es otro tema que trataré otro día.
Hoy quiero hablar de una serie las que me enganché cuando era pequeña. Ya sabéis: a la manera clásica. Sin emule, sin DVDs, sin repeticiones… sólo sentándome en el sofá los días y las hora que Telemadrid había decretado. ¿Os acordáis de la serie de televisión La Bella y la Bestia?

Esta serie se emitió en España a principios de los 90. En ella Catherine Chandler (Linda Hamilton: Terminator, Dante’s Peak…) era una brillante abogada que un día es atacada por una pandilla que la abandona malherida y desfigurada en un parque. Es entonces cuando Vincent (Ron Perlman: Hellboy, Blade II…), un hombre con una malformación que le hace tener rasgos de perro, la rescata y la lleva a su hogar, una ciudad secreta oculta en el subsuelo de Nueva York.
Naturalmente y como no podía ser de otra manera, surge el amor. Y no sólo amor: su relación es tan estrecha que acaban teniendo una especie de vínculo telepático que les permite saber lo que siente el otro en cada momento.
Y así se pasan la serie: ayudando desvalidos y planteándose los terribles problemas morales que les causan tanto sus diferencias como su amor, hasta que ella muere, no sin dar antes a luz a un hijo de Vincent. Ni que decir que la desaparición de Linda Hamilton de la serie fue el principio del fin pero, pese a todo, la serie continuó aún una temporada más, ya sin la protagonista.
A este argumento romanticón y lacrimógeno se le sumaba aquella estética ochentera horrorosamente hortera: vamos, todo lo que una adolescente como yo podía desear. Una serie MARAVILLOSA. Ojalá pudiese verla de nuevo para recordar viejos tiempos. ¿No se le ha ocurrido a ninguna cadena reponerla?
Otro día os hablaré de El señor de la noche, otro hito de mi infancia.
