Entradas del día 19 de mayo de 2006

19 de mayo de 2006 | 7:32

Mi hotel de Redmond es una gozada. Tiene una cocinita completa, un sillón, un escritorio y un vestidor. Todos es coqueto y agradable. Tengo que agradecer infinito a Pablo super-jefe que lo consiguiese en tan poco tiempo y en unas condiciones tan desfavorables (ver mi anterior crónica Definición de aventura).

El primer día en mi hotelito todo era perfecto.

El segundo día, note un extraño olor cuando volví de trabajar. Supuse que aún no me había acostumbrado al olor de la habitación, y lo ignoré.

El tercer día al llegar del curro el olor era horrible. Olisqueé por toda la habitación y llegue a la conclusión de que venía de la cocina. Olí el fregadero y me quedó claro que era de allí.

Como buena cocina estadounidense, la mía tiene triturador de residuos, así que deduje que habría algún resto y, al no haber usado el grifo en esos tres días, se había empezado a putrefactar. Así que abrí el grifo, le eché jabón y lo dejé correr un rato. Me olvidé el tema e hice la cena.

El cuarto día… el cuarto día era evidente que alguien había metido un cadáver por la trituradora de desperdicios y el jodío se había quedado atascado.

No necesito ayuda extra para mis náuseas, así que en vista del PESTAZO bajé a la recepción a quejarme. Al cabo del rato llegó a la habitación Jorge.

Jorge es chileno, y se conoce pormenorizadamente toda la historia de la conquista de Chile por los (malvados) españoles, incluyendo cada detalle de cada barrabasada que éstos hicieron en su tierra. Y me las detalla mientras echa de vez en cuando pulverizaciones de un spray misterioso al fregadero. Tras media hora de anécdotas y pulverizaciones, el spray va por la mitad y el olor no mejora mucho, pero Jorge me promete que es un “potentísimo químico eliminador de olores”. Claro que Jorge también dice que a él no le huele a nada mientras que yo estoy mareada del tufo.

Total, que Jorge se va, y nos quedamos solos en la cocina yo y el cadáver.

Me asomo al fregadero y compruebo que Jorge estaba en lo cierto: el fregadero ya no huele… pero la cocina sigue apestando. Es más, cada vez huele peor. Así que empiezo una nueva ronda de olfateo a la busca del muerto… la nevera, la parte de atrás de la nevera, los fuegos, el microondas… ¡Dios mío! ¡EL MICROONDAS!

Efectivamente, dentro del microondas encuentro un bol relleno de una sustancia que un día debió de ser leche (o cualquier otra cosa), y que ahora es una especie de masa semisólida de aspecto repugnante y el peor olor de todos los tiempos.

¡¡¡PUAGGGGGG!!!

19 de mayo de 2006 | 6:15

Una nueva entrega de los trailers ficticios más divertidos. Esta vez el autor (Robert Blankenheim) no se ha limitado a montar un trailer con escenas de una soa peli, sino de ¡¡23!! El resultado es sencillamente brillante.

Os recomiendo pasaros por la página del autor si queréis descargar el video en alta calidad o saber un poco más sobre el mismo.

Y si os gusta y no leísteis los post anteriores sobre trailers alternativos: