Entradas del mes de Junio de 2006
Esta historia es de Arturo Lillo, y me ha parecido tan graciosa que he decidido copiarla aquí…
¡¡He entrado en Carrefour con MI PROPIO carro!!
Os cuento:
SEGURATA: Señor, señor, que no se puede entrar con el carro, tiene que dejarlo en la consigna. (Cuesta hacerse a lo de señor)
ARTURO: Porqué, si acaba de entrar una señora con el carro del niño y es más grande que este.
SEGURATA: Son las normas, señor.
ARTURO: Pues enséñamelas.
SEGURATA: Ay, no puedo, espera que llamare a mi compañero, (llama y viene un maromo tatuado)
SEGURATA-TATOO:No se puede entrar con su carro.
ARTURO: ¿Por qué?
SEGURATA-TATOO: Son las normas.
ARTURO: Pues enséñamelas.
SEGURATA-TATOO: Yo no te las puedo enseñar.
ARTURO: Pues vas a tener que dejarme pasar.
SEGURATA-TATOO: Eso si que no, por aquí no pasa usted con el carro. (Se pone en jarras)
ARTURO: Pues me va a tener que sacar el libro de reclamaciones.
SEGURATA-TATOO: Tendrá que ir a Caja Central. (Allá que nos vamos mi carro y yo)
ARTURO: Buenas, venía a poner una reclamación.
TIPO: ¿Por qué motivo?
ARTURO: No me dejais entrar con mi carro.
TIPO: Es que son las normas.
ARTURO: Pues quiero ver esas normas, para comprobar las medidas y los tipos de carro.
TIPO: Jefe, puedes bajar, que aquí hay un señor que quiere entrar con su carro.
JEFE: Es que no se puede entrar.
TIPO: Pero es que quiere ver las normas, si no nos pone una reclamación.
JEFE: Oye, que le dejen pasar.
TIPO: Pero es que son los de seguridad que no le dejan.
JEFE: Que le pongan una pegatina como a los carros de niños y que entre.
TIPO: Seguridad por favor, acompañen a este señor, pónganle una pegatina a su carro y déjenle entrar. (Me acompaña el segurata de los tatuajes, y ni me mira a la cara de la rabia que se le notaba).
Y es que a veces uno tiene un rato libre…