Entradas del año 2006 (Pág. 2)

26 de julio de 2006 | 7:23

Recibido de César

Pues sí, chicos… habemus fecha y póster.

Después de cambiar por dos veces la fecha de estreno (2005 y 2007), después del baile de directores y guionistas, después de los rumores… Por fin sabemos que “sólo” tenemos que esperar hasta mayo de 2008 para ver por fin Iron Man.

Definitivamente, el director será Jon Favreau (Zathura). Y aunque es pronto para asegurar algo más, se rumorea que se va a respetar el traje oficial, y que Tom Cruise estaba interesado en el papel del multimillonario enlatado.

Y aquí os dejo con el póster oficial:

25 de julio de 2006 | 22:53

Hace tiempo estábamos tomando helado una serie de compañeros de oficina, cuando Pablo de pronto se echó las manos a la cabeza y empezó a gritar:

¡Ahhhhhh! ¡Brainfreeze! ¡Brainfreeze!

Mientras se golpeaba la frente como un loco.

Cuando la crisis pasó, nos explicó que en Estados Unidos sus amigos llamaban así a esa sensación que ocurre al tomar algo muy frío: algo así como si te estuviesen perforando la frente con un taladro con la broca al rojo vivo, mientras te golpean las sienes con sendos martillos pilones*.

* Quizás tu estés entre ese afortunado 60% de la población a la que nunca le ha ocurrido algo así. Si ese es el caso, te aseguro que tienes mucha suerte.

Brainfreeze (léase breinfris) me gustó en cuanto lo oí, y la adopté en el acto. La verdad es que en castellano no tenemos un buen término coloquial para denominar a la “cefalea por frío”, así que yo me quedo con Brainfreeze, siempre con el permiso de 7-eleven, que registró el término en 1994.

Por suerte, este tipo de dolor no dura más que unos segundos. Es un proceso muy parecido a la migraña, y el culpable es, como en el caso de aquélla, el nervio trigémino. Cuando un alimento muy frío, particularmente en un día caluroso, toca la parte trasera del cielo de la boca (el paladar blando), el trigémino detecta la súbita diferencia de temperatura y toma medidas para evitar la congelación del cerebro. Estas medidas incluyen un aumento inmediato del riego sanguíneo, para lo cual todas las venas y arterias que irrigan el cerebro se dilatan violentamente. Se desconoce si es esta súbita dilatación de los vasos sanguíneos o simplemente la sobreestimulación de trigémino lo que provoca el dolor.

Para evitar el Brainfreeze lo mejor que podeis hacer es esperar un poco a que el helado se temple, evitar que toque cielo de la boca (comiéndolo por los laterales) y, en caso de ocurrir, pegar la lengua lo antes posible al paladar para tratar de calentarlo rápidamente y minimizar el efecto.

Y ésta ha sido la entrada pedante del mes :)

Si quieres saber más:

21 de julio de 2006 | 9:20

No se que pensareis vosotros, pero yo opino que cualquier cosita a la que se le acople un láser, gana automáticamente mil puntos.

Ahí tenéis las tijeras favoritas de Obi Wan Kenobi: las tijeras-láser.

20 de julio de 2006 | 22:07

Hace un par de días lanzaron el trailer de la 3º temporada de Battlestar Galactica. Para todos los que sean tan adictos como yo, aquí lo tenéis :)

¡¡Que emoción!! ¿Habéis visto a Starbucks con el pelo largo? La lanzan en los USA para octubre, así que ¡no queda mucho para disfrutarla!

¡Lo olvidaba! El chivatazo me lo ha dado Carlos

7 de julio de 2006 | 9:18

Hace unos días fui al cine a ver Misión Imposible III. La película es entretenida, de muchos tiros y mucha acción, en la línea de la primera parte. Y al menos, podemos dar gracias a que alguien con dos dedos de frente mandase a John Woo a casita después de la segunda parte.

En cualquier caso, y volviendo a lo que quería mencionar, la película tiene uno de los McGuffins más claros que he visto en mucho tiempo.

McGuffin es un término acuñado por Hitchcock. Con él, definía aquel objeto al que el espectador da mucha importancia y dedica gran atención pero que, en realidad, es accesorio para la trama de la película. Los McGuffin se usan o bien como excusa para desarrollar el argumento real de la película, o bien para despistar al espectador y dar un giro argumental inesperado.

Existen muchos ejemplos de McGuffin en la historia del cine. Uno de los más clásicos es el dinero que roba Janet Leigh en Psicosis. Parece que toda la película va a girar en torno a ese dinero robado y a la persecución de la chica y, sin embargo, vemos que es solo una distracción para darle una vuelta de tuerca al argumento y mostrarnos la psicopatía de Norman Bates. Otro McGuffin famosos es el maletín de Pulp Fiction, del que no se vuelve a saber nada en toda la película, ni se averigua nunca el contenido real.

Hitchcock opinaba que el McGuffin era el pilar principal de las películas de suspense. Naturalmente, él no inventó el McGuffin, aunque lo bautizó con ese nombre y se convirtió en su principal abanderado. Y por si os queda alguna duda de por qué “McGuffin”, el término viene de un chiste:

Van dos hombres en un tren, de Londres a Escocia. Uno de ellos, extrañado por un paquete de forma irregular y aspecto ajado que el otro tiene en el portamaletas, le pregunta:

—¿Qué es eso que lleva usted ahí?

—Es un McGuffin.

—¿Un McGuffin? —contesta el primero— Y eso, ¿para qué sirve?

—Es un artefacto para cazar leones en los Highlands escoceses.

—Pero… ¡si no hay leones en los Highlands escoceses!

—Ah… Entonces, supongo que no es un McGuffin.

2 de julio de 2006 | 23:57

Hoy, especial los estrenos que vienen. Aunque para algunos de ellos quede más de un año…

Empecemos por el trailer de Spiderman III. Este me lo ha enviado Peri. En él se confirman algunos de los rumores sobre Spiderman III que ya os mencione hace algún tiempo. La peli se estrena en los EEEUU el 3 de Mayo de 2007, así que toca esperar. Pero para ir abriendo boca…

Para seguir, una sorpresa que nos ha enviado Israel. El Teaser de la película Transformers. No hay fecha prevista de estreno, pero yo creo que un par de añitos no se los quita nadie.

Y por ultimo, una que ya lleva un cierto tiempo rulando, pero que me ha recordado Cesar. El motorista fantasma, cuya fecha de estreno en España es el 16 de febrero de 2007. Y viendo este último trailer, tiene mejor pinta que lo que parecía en un principio.

27 de junio de 2006 | 16:13

Esta historia es de Arturo Lillo, y me ha parecido tan graciosa que he decidido copiarla aquí…

¡¡He entrado en Carrefour con MI PROPIO carro!!

Os cuento:

SEGURATA: Señor, señor, que no se puede entrar con el carro, tiene que dejarlo en la consigna. (Cuesta hacerse a lo de señor)

ARTURO: Porqué, si acaba de entrar una señora con el carro del niño y es más grande que este.

SEGURATA: Son las normas, señor.

ARTURO: Pues enséñamelas.

SEGURATA: Ay, no puedo, espera que llamare a mi compañero, (llama y viene un maromo tatuado)

SEGURATA-TATOO:No se puede entrar con su carro.

ARTURO: ¿Por qué?

SEGURATA-TATOO: Son las normas.

ARTURO: Pues enséñamelas.

SEGURATA-TATOO: Yo no te las puedo enseñar.

ARTURO: Pues vas a tener que dejarme pasar.

SEGURATA-TATOO: Eso si que no, por aquí no pasa usted con el carro. (Se pone en jarras)

ARTURO: Pues me va a tener que sacar el libro de reclamaciones.

SEGURATA-TATOO: Tendrá que ir a Caja Central. (Allá que nos vamos mi carro y yo)

ARTURO: Buenas, venía a poner una reclamación.

TIPO: ¿Por qué motivo?

ARTURO: No me dejais entrar con mi carro.

TIPO: Es que son las normas.

ARTURO: Pues quiero ver esas normas, para comprobar las medidas y los tipos de carro.

TIPO: Jefe, puedes bajar, que aquí hay un señor que quiere entrar con su carro.

JEFE: Es que no se puede entrar.

TIPO: Pero es que quiere ver las normas, si no nos pone una reclamación.

JEFE: Oye, que le dejen pasar.

TIPO: Pero es que son los de seguridad que no le dejan.

JEFE: Que le pongan una pegatina como a los carros de niños y que entre.

TIPO: Seguridad por favor, acompañen a este señor, pónganle una pegatina a su carro y déjenle entrar. (Me acompaña el segurata de los tatuajes, y ni me mira a la cara de la rabia que se le notaba).

Y es que a veces uno tiene un rato libre…

24 de mayo de 2006 | 2:34

Estoy tan aburrida que chateo con el bot de Encarta. El bot es una especie de inteligencia artificial (o más bien, “estupidez” artificial) que responde a tus preguntas y charla contigo.

Por si alguien se siente así de solo alguna vez, sólo tenéis que añadiros a vuestro messenger a encarta@conversagent.com y abrirle una ventana de conversación. Recordad que sólo habla en inglés…

22 de mayo de 2006 | 22:00

Los viernes en Microsoft son tan horribles como en cualquier otra empresa. Todo el mundo se “acuerda” de pronto de todo lo que hay pendiente y de todo lo que no se puede quedar sin hacer. Total, que el pasado viernes la gente de mi equipo y yo nos tuvimos que quedar hasta tarde en la oficina.

Así que hacia las 20:00 decido irme al hotel y llamo a la compañía de taxis “Taxis amarillos”.

1ª Llamada

OPERADORA: ¿Número de teléfono?

CATT: Mhhhh… pues +346…

OPERADORA: ¿Cómo?

CATT: Si, es que es un número internacional… +346XXXXXXXX, soy María, vengan a recogerme a Red West, dirección tal…

OPERADORA: Vale, ya van a por usted.

Total, que me bajo toda feliz a la puerta del edificio y salgo fuera. Por desgracia, fuera estaba lloviendo a cántaros y hacía un frío que pelaba, y yo no venía muy abrigada porque por la mañana hacía sol, así que después de un cuarto de hora esperando, decido volver dentro y…

…para mi sorpresa mi tarjeta de Microsoft no funciona.

Resulta que mi tarjeta me autoriza el acceso entre semana, pero no los fines de semana, y la semana se acaba a las 17:00 horas del viernes.

Total, que yo allí fuera, mojada, helada, mirando las babosillas moviéndose por el suelo y esperando a mi taxi.

A las 20:45 mi taxi no ha venido y vuelvo a llamar a los “amarillos”

2ª Llamada

OPERADORA: ¿Número de teléfono?

CATT: (Aterida) Mire, ya he llamado antes, y es que el taxi no ha venido…

OPERADORA: (Super borde) Necesito que me dé el teléfono, o no puedo ayudarle…

CATT: Vale, es el +346…

OPERADORA: ¿Más? ¿qué quiere decir con Más?

CATT: Es que es un número internacional… +346…

OPERADORA: Eso no es un número de teléfono…

CATT: Oiga, le aseguro que es mi teléfono, si usted no marca el más no funciona porque es un número internacional…

OPERADORA: Lo siento pero este número no existe.

CATT: Mire, he llamado antes y lo han anotado… no se, pruebe sin el más… 346…

OPERADORA: Pero esté teléfono… ¿de dónde es?

CATT: (hasta los huevos) de España.

OPERADORA: Mire, déjelo, dígame dónde había que recogerla.

CATT: ¿No era que sólo podía ayudarme con el número de teléfono? En Red West…

OPERADORA: Ahhh, usted es María… pues el taxi fue y usted no estaba…

CATT: ¿Quéeeee? Mire, llevo aquí tres cuart…

OPERADORA: Bien, envío otro taxi… pip, pip, pip… pip, pip, pip…

CATT:

Tras media horita más de frío intenso vuelvo a llamar a la compañía…

3ª Llamada

OPERADORA: ¿Número de teléfono?

CATT: (Cabreada) Mire, es la tercera vez que llamo, llevo una hora y cuarto esperando un taxi, llueve y hace frío…

OPERADORA: Pip, pip, pip… pip, pip, pip…

CATT: Cojonudo…

4ª Llamada

OPERADOR: ¿Número de teléfono?

CATT: (Semicongelada, pero más dócil esta vez) Es un número internacional… +346…

OPERADOR: Oh, es igual entonces, dígame la dirección

CATT: Red West…

OPERADOR: ¿Es usted María?

CATT: Pues sí… es que he pedido…

OPERADOR: Su taxi aparecerá por la puerta en unos segundos.

La verdad es que fueron más unos minutos que unos segundos, pero al final el taxi apareció… una hora y veinte después de llamarlo. Además tuvieron el bonito detalle de enviarme al taxista más pintoresco de la plantilla, para que no se diga que he estado en EEUU y no he visto uno así: un auténtico hindú de turbante y baba larga y espesa, al que no había quien le entendiese, con música hindú a tope en la radio y pestazo a pachuli por todo el taxi… ¡lo más de lo más!

En fin…

19 de mayo de 2006 | 7:32

Mi hotel de Redmond es una gozada. Tiene una cocinita completa, un sillón, un escritorio y un vestidor. Todos es coqueto y agradable. Tengo que agradecer infinito a Pablo super-jefe que lo consiguiese en tan poco tiempo y en unas condiciones tan desfavorables (ver mi anterior crónica Definición de aventura).

El primer día en mi hotelito todo era perfecto.

El segundo día, note un extraño olor cuando volví de trabajar. Supuse que aún no me había acostumbrado al olor de la habitación, y lo ignoré.

El tercer día al llegar del curro el olor era horrible. Olisqueé por toda la habitación y llegue a la conclusión de que venía de la cocina. Olí el fregadero y me quedó claro que era de allí.

Como buena cocina estadounidense, la mía tiene triturador de residuos, así que deduje que habría algún resto y, al no haber usado el grifo en esos tres días, se había empezado a putrefactar. Así que abrí el grifo, le eché jabón y lo dejé correr un rato. Me olvidé el tema e hice la cena.

El cuarto día… el cuarto día era evidente que alguien había metido un cadáver por la trituradora de desperdicios y el jodío se había quedado atascado.

No necesito ayuda extra para mis náuseas, así que en vista del PESTAZO bajé a la recepción a quejarme. Al cabo del rato llegó a la habitación Jorge.

Jorge es chileno, y se conoce pormenorizadamente toda la historia de la conquista de Chile por los (malvados) españoles, incluyendo cada detalle de cada barrabasada que éstos hicieron en su tierra. Y me las detalla mientras echa de vez en cuando pulverizaciones de un spray misterioso al fregadero. Tras media hora de anécdotas y pulverizaciones, el spray va por la mitad y el olor no mejora mucho, pero Jorge me promete que es un “potentísimo químico eliminador de olores”. Claro que Jorge también dice que a él no le huele a nada mientras que yo estoy mareada del tufo.

Total, que Jorge se va, y nos quedamos solos en la cocina yo y el cadáver.

Me asomo al fregadero y compruebo que Jorge estaba en lo cierto: el fregadero ya no huele… pero la cocina sigue apestando. Es más, cada vez huele peor. Así que empiezo una nueva ronda de olfateo a la busca del muerto… la nevera, la parte de atrás de la nevera, los fuegos, el microondas… ¡Dios mío! ¡EL MICROONDAS!

Efectivamente, dentro del microondas encuentro un bol relleno de una sustancia que un día debió de ser leche (o cualquier otra cosa), y que ahora es una especie de masa semisólida de aspecto repugnante y el peor olor de todos los tiempos.

¡¡¡PUAGGGGGG!!!