Entradas del mes de Octubre de 2008

26 de Octubre de 2008 | 23:36

No puedo hablar de esta serie de televisión sin empezar diciendo que me ENCANTAN los vampiros. Es decir: si una serie, película, cómic o libro tiene vampiros, es más que probable que me guste. Por eso soy adicta a Buffy y me trago todas las series de vampiros que echan.

De esta manera, y gracias a la recomendación de Oneeyedman, llegué a interesarme por True Blood, una serie americana de la que se está emitiendo en estos momentos en los Estates la primera temporada, de 12 capítulos.

Y yo ya me he enganchado sin remedio.

Esta serie está basada en una saga de novelas llamada Vampiros Sureños, de la escritora Charlaine Harris. Ella lleva ya publicados ocho libros, aunque a España sólo han llegado tres (que, obviamente, ya he procedido a comprarme). Tal ha sido el éxito de las novelas que Allan Ball (American Beauty, A dos Metros bajo Tierra…) ha decidido adaptarla a la pequeña pantalla.

El lanzamiento de la serie tuvo sus problemas: HBO filtró un capítulo piloto previo que corrió como la pólvora a través de Internet, y que recibió unas críticas feroces. Por suerte, tras lanzar el piloto real y el segundo capítulo de la serie la audiencia subió y la crítica mejoró, tanto que llevó a los productores a encargar la segunda temporada de la serie, por lo que los que la vemos al menos tenemos la tranquilidad de tener su continuidad asegurada. Y para los más fanáticos, HBO también lanzó un cómic que hace de precuela de la serie.

El argumento es sencillo: gracias a la invención de una sangre sintética, los vampiros han salido del armario y ahora luchan por integrarse en la sociedad. Y en este caldo de cultivo, llega a una pequeña ciudad de Luisiana un vampiro, Bill, tratando de encajar. Allí conoce a Sookie (interpretada por Ana Paquin, la Pícara de X-men), una chica que tiene la capacidad de leer la mente. La tensión sexual entre estos dos personajes es una de las claves de la serie. Hay que añadir que True Blood no es una serie convencional, ni mucho menos. No es una comedia, aunque está llena de humor negro. Tampoco es un drama aunque en muchos momentos resulta dramática. No es detectivesca, pero hay misterios que resolver. Todos los personajes son extremadamente realistas y humanos, incluidos los vampiros, alejados del habitual estereotipo de ser misterioso y atormentado. El amor entre Bill y Sookie no es un romance ñoño y azucarado: es una relación con sus altibajos, su atracción sexual y los problemas propios de cualquier pareja. Además, es una serie con grandes dosis de sexualidad explicita, lo que le da también un toque morboso muy interesante.

Dicho esto, tengo que decir que me costó bastante llegar a engancharme a la serie, ya que al principio me resultó extremadamente LENTA. Así es: el guión pone muchísimo énfasis en las vidas de los personajes, tanto principales como secundarios, en el ambiente, en el pueblo, en trivialidades… así que la mayor parte del tiempo no pasa nada. Y las escenas de acción se concentran siempre justo al final de los capítulos, creando los cliffhangers más crueles que yo recuerde haber visto en televisión. A mí, que me gustan las series de acción trepidante, me fue muy difícil cogerle el ritmo, y sólo seguí viendo los primeros capítulos porque era de vampiros y porque en el capítulo anterior me habían dejado con la miel (¡con todo el panal!) en los labios. Pero con el paso de unos pocos capítulos me he acabado enamorando de los personajes de la serie, y disfruto como una enana cuando se recrean en sus vidas y en sus particularidades. Y además, he llegado a apreciar este ritmo lento como parte de la ambientación sureña y del encanto de la serie.

Así que ahí queda mi recomendación de hoy: si queréis ver una buena serie y estáis dispuestos a soportar un ritmo algo más lento de lo habitual y una frustración enorme entre cada capítulo, True Blood of encantará. Y si os apasionan los vampiros, pues miel sobre hojuelas.

Más en:

16 de Octubre de 2008 | 0:09
Globito de chicle

¿Te cuesta concentrarte? ¿Estás a mil cosas y a ninguna? ¿Tantas horas delante de Internet te descentran? Pues parece que tenemos una solución: un estudio ha confirmado que si mascamos chicle la concentración y retención aumenta en torno a un 20% 1.

Por lo visto, este hecho tiene que ver con las reacciones químicas y mecánicas que nuestro cuerpo experimenta para preparase para la digestión. Concretamente la salivación libera insulina, que hace que el ritmo cardiaco aumente y, consecuentemente, la afluencia de sangre al tejido cerebral sea mayor. Exactamente, los estudios indican que el flujo sanguíneo de dicho tejido se incrementa entre un 25% y un 40% mientras se masca, aumentando el aporte de oxígeno y glucosa del cerebro 2. Esto hace que estemos más alerta y más centrados, nos ayuda a concentrarnos y a aprender y retener mejor las materias.

Además de eso, el hecho de realizar una tarea repetitiva y semi-automática en la que no tenemos que concentrarnos, también ayuda a liberar flujos de pensamiento. No en vano algunas ideas siempre llegan cuando estamos haciendo cosas como caminar, hacer algo de ejercicio, o realizando tareas domésticas.

Y por lo visto eso no es todo. Otros estudios realizados 3 y 4 han confirmado que el masticar chicle reduce el estrés y la ansiedad en situaciones de tensión, mejorando la productividad de los trabajadores.

OrbitEn fin, que si podemos tener mejor aliento, los dientes más blancos, menos hambre y encima vamos a estar más relajados y concentrados, está claro que el chicle es nuestra salvación… ¿O debería decir nuestra salivación?

Aunque para ser justos, hay que indicar que la mayoría de estos estudios han sido patrocinados por la marca de chicle Wrigley (fabricantes de Orbit, Trex y Boomer entre otros).

  1. El chicle mejora selectivamente la memoria en voluntarios sanos, de L. Wilkinson y A. Scholey y K. Wesness . Appetite. 2002; 38 (3): 235-236.
  2. La influencia de masticar en la cantidad de hemoglobina del tejido cerebral humano, de A. Sasaki . Journal of Stomatological Society. 2001; 68(1): 72-81.
  3. Encuesta de estrés en el lugar de trabajo 2008, del I4cp (Instituto para la productividad corporativa). Seattle, WA. 2008.
  4. Una investigación sobre los efectos de mascar chicle en el humor y en los niveles de cortisol durante estrés psicológico, de Andrew Scholey. 10º Congreso Internacional de medicina del comportamiento. Tokyo, Japón. Agosto 2008.

Más información en:

5 de Octubre de 2008 | 21:53

Ayer celebré mis bodas de madera:

Los nombres de los aniversarios de boda

¿Y vosotros por cuál vais?

La tradición dice que hay que regalar algo del material que toca por el aniversario de bodas correspondiente, aunque poca gente conoce más aniversarios que los típicos de plata, oro o diamantes…

Ahí os las dejo en modo texto, por si tanta fotito os aturulla:

1 año papel
2 años algodón
3 años cuero
4 años lino
5 años madera
6 años hierro
7 años lana
8 años bronce
9 años cerámica (arcilla, barro…)
10 años lata (aluminio, estaño…)
11 años acero
12 años seda
13 años encaje
14 años marfil
15 años cristal
20 años porcelana
25 años plata
30 años perla
35 años coral
40 años rubí
45 años zafiro
50 años oro
55 años esmeralda
60 años diamante
65 años platino
75 años brillantes
80 años roble