Entradas del mes de octubre de 2011

El otro día mi padre vino a contarme muy ilusionado una de esas curiosidades que sabe que me encantan. Era la etimología de la palabra cadáver. Básicamente, nos explicó, era un acrónimo de la frase latina CAro DAta VERmibus (carne dada a los gusanos), que solía ponerse en las lápidas romanas. En cuanto lo contó, pensé que era una historia buenísima para poner el en el blog.
Pero hete aquí que cuando he intentado confirmar esta versión me he encontrado con que no es más que una leyenda urbana. Resulta que de todas las lápidas y sepulcros romanos que se conservan hoy en día, ninguno tiene esta inscripción. Además, los romanos tradicionalmente incineraban a sus muertos, por lo que poca carne quedaba para dejar en los cementerios. No fue hasta el siglo III que se empezó a poner de moda la inhumación como ceremonia funeraria, para gran alegría de gusanos y otros bichos.
Por lo visto, la palabra cadáver tiene una etimología mucho más vulgar y menos interesante: viene del verbo latino cadere (caer, acabar). De hecho, hasta el día de hoy seguimos usando la palabra “caídos” como eufemismo para los muertos.

Mientras buscaba información al respecto, he encontrado además este enlace a una recopilación de otras falsas etimologías, que me ha resultado absolutamente fascinante, por dar yo por buenas la mayoría de ellas.
Ahí va una nueva receta, con la que aprovecho para participar en el concurso de Pan & Peter, un blog estupendo de recetas ilustradas. ¡A ver si hay suerte y veo la mía dibujada con su estilo tan particular!
La gente a la que le sirvo este plato casi siempre exclama “¡Anda! ¡Pollo cruji!”. Pero no: aunque el aspecto sea parecido al del Kentucky, este pollo poco tiene que ver con aquél. Primero, no se hace frito, sino al horno (mucho más limpio y menos engorroso). Segundo, las especias que lleva éste son mucho más mediterráneas. Y tercero, el rebozado delicioso y crujiente de este pollo se lo aportan los corn flakes. Sí, sí: como los del desayuno.
Una receta rápida, barata y exquisita. ¡Y apta para niños!

INGREDIENTES (4 personas)
- 75 g de corn flakes (de los que no tienen azúcar)
- 75 g de queso emmental rallado
- 500 g de filetes de contramuslo de pollo
- Aceite de oliva virgen extra. Os recomiendo éste de I Love Aceite
- 2 cucharadas de sazonador ajo y perejil
- 1 cucharada de Pimentón de la Vera dulce, picante o mezcla, según nuestro gusto

PREPARACIÓN
Lo primero que hacemos es encender el horno a 200-220º para que se vaya precalentando. Luego, cortamos el pollo en tiras de aproximadamente 5 ó 6 centímetros de largo. No importa que las haya más grandes, más pequeñas, menos alargadas… la cosa es que se puedan comer de uno o dos bocados.
Mezclamos en un cuenco los cereales, el queso rallado y las especias. Respecto al Pimentón de la Vera, yo le echo básicamente dulce, y un poquito de picante para darle alegría, pero si os apetecen más picantes ¡ya sabéis! Hay que apretar la mezcla bien con las manos para romper los corn flakes y que el rebozado quede más menudo y se pegue bien al pollo.

Ponemos un buen aceite de oliva en un plato hondo. Reitero que yo me he enamorado de éste aceite, que se pide por internet y es espectacular: no sabéis la diferencia que hace (gracias a De Rechupete por recomendármelo). Mojamos cada trocito de pollo en aceite, escurrimos un poco en el borde del plato, y pasamos el trocito al cuenco del rebozado.

Rebozamos los trocitos, apretándolos contra la mezcla para que se queden bien pegada. Los ponemos sobre papel vegetal en una bandeja de horno.
Una vez completada la bandeja, al horno 10 minutos. ¡¡Y a comer en cuanto salgan!! El pollo tiene que quedar crujiente y dorado por fuera, pero muy tierno y sabroso por dentro.

Ya me contareis.
