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19 de Septiembre de 2007 | 0:47
22 de Mayo de 2006 | 22:00

Los viernes en Microsoft son tan horribles como en cualquier otra empresa. Todo el mundo se “acuerda” de pronto de todo lo que hay pendiente y de todo lo que no se puede quedar sin hacer. Total, que el pasado viernes la gente de mi equipo y yo nos tuvimos que quedar hasta tarde en la oficina.

Así que hacia las 20:00 decido irme al hotel y llamo a la compañía de taxis “Taxis amarillos”.

1ª Llamada

OPERADORA: ¿Número de teléfono?

CATT: Mhhhh… pues +346…

OPERADORA: ¿Cómo?

CATT: Si, es que es un número internacional… +346XXXXXXXX, soy María, vengan a recogerme a Red West, dirección tal…

OPERADORA: Vale, ya van a por usted.

Total, que me bajo toda feliz a la puerta del edificio y salgo fuera. Por desgracia, fuera estaba lloviendo a cántaros y hacía un frío que pelaba, y yo no venía muy abrigada porque por la mañana hacía sol, así que después de un cuarto de hora esperando, decido volver dentro y…

…para mi sorpresa mi tarjeta de Microsoft no funciona.

Resulta que mi tarjeta me autoriza el acceso entre semana, pero no los fines de semana, y la semana se acaba a las 17:00 horas del viernes.

Total, que yo allí fuera, mojada, helada, mirando las babosillas moviéndose por el suelo y esperando a mi taxi.

A las 20:45 mi taxi no ha venido y vuelvo a llamar a los “amarillos”

2ª Llamada

OPERADORA: ¿Número de teléfono?

CATT: (Aterida) Mire, ya he llamado antes, y es que el taxi no ha venido…

OPERADORA: (Super borde) Necesito que me dé el teléfono, o no puedo ayudarle…

CATT: Vale, es el +346…

OPERADORA: ¿Más? ¿qué quiere decir con Más?

CATT: Es que es un número internacional… +346…

OPERADORA: Eso no es un número de teléfono…

CATT: Oiga, le aseguro que es mi teléfono, si usted no marca el más no funciona porque es un número internacional…

OPERADORA: Lo siento pero este número no existe.

CATT: Mire, he llamado antes y lo han anotado… no se, pruebe sin el más… 346…

OPERADORA: Pero esté teléfono… ¿de dónde es?

CATT: (hasta los huevos) de España.

OPERADORA: Mire, déjelo, dígame dónde había que recogerla.

CATT: ¿No era que sólo podía ayudarme con el número de teléfono? En Red West…

OPERADORA: Ahhh, usted es María… pues el taxi fue y usted no estaba…

CATT: ¿Quéeeee? Mire, llevo aquí tres cuart…

OPERADORA: Bien, envío otro taxi… pip, pip, pip… pip, pip, pip…

CATT:

Tras media horita más de frío intenso vuelvo a llamar a la compañía…

3ª Llamada

OPERADORA: ¿Número de teléfono?

CATT: (Cabreada) Mire, es la tercera vez que llamo, llevo una hora y cuarto esperando un taxi, llueve y hace frío…

OPERADORA: Pip, pip, pip… pip, pip, pip…

CATT: Cojonudo…

4ª Llamada

OPERADOR: ¿Número de teléfono?

CATT: (Semicongelada, pero más dócil esta vez) Es un número internacional… +346…

OPERADOR: Oh, es igual entonces, dígame la dirección

CATT: Red West…

OPERADOR: ¿Es usted María?

CATT: Pues sí… es que he pedido…

OPERADOR: Su taxi aparecerá por la puerta en unos segundos.

La verdad es que fueron más unos minutos que unos segundos, pero al final el taxi apareció… una hora y veinte después de llamarlo. Además tuvieron el bonito detalle de enviarme al taxista más pintoresco de la plantilla, para que no se diga que he estado en EEUU y no he visto uno así: un auténtico hindú de turbante y baba larga y espesa, al que no había quien le entendiese, con música hindú a tope en la radio y pestazo a pachuli por todo el taxi… ¡lo más de lo más!

En fin…

19 de Mayo de 2006 | 7:32

Mi hotel de Redmond es una gozada. Tiene una cocinita completa, un sillón, un escritorio y un vestidor. Todos es coqueto y agradable. Tengo que agradecer infinito a Pablo super-jefe que lo consiguiese en tan poco tiempo y en unas condiciones tan desfavorables (ver mi anterior crónica Definición de aventura).

El primer día en mi hotelito todo era perfecto.

El segundo día, note un extraño olor cuando volví de trabajar. Supuse que aún no me había acostumbrado al olor de la habitación, y lo ignoré.

El tercer día al llegar del curro el olor era horrible. Olisqueé por toda la habitación y llegue a la conclusión de que venía de la cocina. Olí el fregadero y me quedó claro que era de allí.

Como buena cocina estadounidense, la mía tiene triturador de residuos, así que deduje que habría algún resto y, al no haber usado el grifo en esos tres días, se había empezado a putrefactar. Así que abrí el grifo, le eché jabón y lo dejé correr un rato. Me olvidé el tema e hice la cena.

El cuarto día… el cuarto día era evidente que alguien había metido un cadáver por la trituradora de desperdicios y el jodío se había quedado atascado.

No necesito ayuda extra para mis náuseas, así que en vista del PESTAZO bajé a la recepción a quejarme. Al cabo del rato llegó a la habitación Jorge.

Jorge es chileno, y se conoce pormenorizadamente toda la historia de la conquista de Chile por los (malvados) españoles, incluyendo cada detalle de cada barrabasada que éstos hicieron en su tierra. Y me las detalla mientras echa de vez en cuando pulverizaciones de un spray misterioso al fregadero. Tras media hora de anécdotas y pulverizaciones, el spray va por la mitad y el olor no mejora mucho, pero Jorge me promete que es un “potentísimo químico eliminador de olores”. Claro que Jorge también dice que a él no le huele a nada mientras que yo estoy mareada del tufo.

Total, que Jorge se va, y nos quedamos solos en la cocina yo y el cadáver.

Me asomo al fregadero y compruebo que Jorge estaba en lo cierto: el fregadero ya no huele… pero la cocina sigue apestando. Es más, cada vez huele peor. Así que empiezo una nueva ronda de olfateo a la busca del muerto… la nevera, la parte de atrás de la nevera, los fuegos, el microondas… ¡Dios mío! ¡EL MICROONDAS!

Efectivamente, dentro del microondas encuentro un bol relleno de una sustancia que un día debió de ser leche (o cualquier otra cosa), y que ahora es una especie de masa semisólida de aspecto repugnante y el peor olor de todos los tiempos.

¡¡¡PUAGGGGGG!!!

17 de Mayo de 2006 | 5:58

Una aventura es cuando el cliente te confirma que vas a pasar 2 semanas a 8.520 kilómetros de casa, cinco días antes de que salga el vuelo.

Una aventura es cuando tres días antes de salir parece que no hay manera de conseguir un hotel.

Una aventura es cuando llegas al aeropuerto, facturas tu equipaje, y el tipo te dice que el dueño de la tarjeta de crédito con la que está pagado el vuelo (tu jefe) tiene que ir a presentarla en el mostrador en menos de 25 minutos. ¿Es un pájaro? ¿Es un avión? ¡NO! ¡Es super-jefe! Vuela por la autopista. Corre por la Terminal. ¡Llega más rápido que un rayo!

Una aventura es cuando llegas a EEUU y un amable tipo de inmigración te indica que no puedes entrar en el país, porque aún no has salido de él.

Una aventura es cuando le pides al tipo del mostrador de facturación que te dé un sitio de pasillo, porque al estar embarazada necesitas ir frecuentemente al baño y, después de enseñarle un certificado médico para que te crea, acepta darte sitios de pasillo… o eso pensabas hasta que ves que al final te ha asignado un asiento en el medio de una fila de tres.

Una aventura es cuando después de 18 horas de vuelo vas a recoger tu maleta con los pies hinchados como botijos (es una de las features del embarazo) y encuentras que está destrozada: todos los cierres están rotos, la combinación está forzada y tus calcetines desperdigados por la banda de recogida de maletas.

Una aventura es cuando llegas al hotel y te dicen que necesitas una tarjeta de crédito. Cuando explicas que no tienes, que hay que cargarlo todo a la del jefe (¡super-jefe!) te dicen que requieren una autorización y que si no te quedas en la calle. Naturalmente, son las 4 de la mañana en España, y el fax al que tienes que mandar el formulario está en la oficina, en la que no hay nadie.

¿Quién da más?

Bueno, aquí os dejo la conversación con el agente de aduanas de los estados juntitos, que tampoco tiene desperdicio.

POLI: ¿Cual es la razón de que haya venido a los EEUU?

CATT: Negocios.

POLI: ¿Qué clase de negocios?

CATT: Lo cierto es que no tengo ni pajolera idea de a qué he venido, pero espero enterarme antes de empezar a hacerlo, sea lo que sea… Tengo unas reuniones con varias personas de Microsoft.

POLI: Ahá… y ¿para qué empresa trabajas?

CATT: Crazy Labs

POLI: (Risilla disimulada) ¿Cómo dices que se llama?

CATT: (Un poco mosca) Crazy Labs.

POLI: (Riéndose descaradamente) ¿Crazy Labs? ¿Y a qué se dedica esa empresa?

CATT: Tenemos planes a medio plazo para la dominación del mundo, pero si le digo algo más me veré obligada a matarle. El Doctor Crazy es muy estricto con esas cosas. Hacemos páginas web y otros productos de marketing on-line.

POLI: (Riéndose más) Y entonces, ¿cuál es tu trabajo allí?

CATT: En realidad soy Project Manager en un 50% y diseñadora gráfica en otro 50%… ya sabe… Soy diseñadora gráfica.

POLI: Vale… (Fijándose en un papelito verde grapado a mi pasaporte) ¿Qué es esto?

CATT: No lo sé.

POLI: (Muy serio) Es un registro de salida de EEUU. ¿Estuviste aquí en febrero?

CATT: Sí, en Las Vegas.

POLI: ¿Y por qué no te quitaron el papelito? Según esto, sigues en Estados Unidos.

CATT: No lo sé.

POLI: Pues tenías que haber hecho que te lo quitasen.

CATT: Ya, y… ¿Cómo se supone que iba yo a saberlo? Ése es su trabajo. Si ustedes no lo hicieron… Suponía que alguien lo haría.

POLI: Dime con qué compañía volaste.

CATT: Pues no me acuerdo.

POLI: Haz memoria. Necesito saberlo.

CATT: Ni idea… Fue en febrero.

POLI: Pues eso, sólo hace dos meses. No puedo dejarte entrar en el país si no tengo registro de que has salido, así que necesito ese dato.

CATT: (Pensando a toda máquina). No sé…

POLI: (Amenazador) ¡¡Tiene que acordarse!!

CATT: Mmmmmm… ¿US Airlines?

POLI: Vale. Recuerde indicar que le quiten este nuevo papel cuando se vaya.

CATT: ¡Pero si ese es vuestro puto trabajo! Claro, claro…

27 de Abril de 2006 | 19:13

¿Alguno habíais visto After Eight rellenos de algo diferente a Menta?

Yo tampoco. Los encontré en el aeropuerto de Londres. Son de naranja amarga, sorbete de limón y (agárraos que hay curvas) ¡¡¡BAILEYS!!!

¡Yuuumi!

15 de Febrero de 2006 | 19:33

Era eso o unas gafas de Elvis.

Gafas de Jacqueline Kennedy Onassis
14 de Febrero de 2006 | 17:58

¿Alguna vez habíais visto tantas manzanas de caramelo y de tantos tipos juntas? Fijaos en especial en esas de ahí abajo cubiertas de palomitas de maíz dulces…

14 de Febrero de 2006 | 17:31

Lo primero que una persona como yo se pregunta al entrar en el Star Trek: The Experience del Las Vegas Hilton es: “¿Y no podrán hacer una cosa como esta de Star Wars?”

Lo segundo es: “¿Tendrá suficiente límite mi tarjeta de crédito para comprar todo ese merchandising?”.

Por desgracia la respuesta es NO y NO.

The Experience son 3 atracciones de Star Trek en una. Por un nada módico precio de 37$ por persona, accedes a un super-museo de Star Trek, con infinidad de objetos rescatados de las series y las películas, información, cuadros esquemáticos… Curiosamente, no vi la famosa piedra del riñón de William Shatner. Al final del museo, puedes entrar en las dos atracciones.

  • Klingon Encounter es una atracción tipo “cine dinámico”, en la que montas en una nave que se mueve y vives una especie de película-envolvente-violenta-montaña-rusa en la que una flota de malvados Klingon te atacan.
  • Borg Invasión 4D es un cine en tres dimensiones en el que, además, las butacas se mueven, te echan chorros de aire, gotitas de agua e incluso ¡te pinchan! Todo para hacer más realista un intento de asimilación borg.

Las atracciones cuentan con vídeos protagonizados por personajes del reparto de La Nueva Generación y Voyager respectivamente, así como con actores reales y efectos especiales muy chulos.

Pero es cuando sales de las atracciones cuando llega el momento dramático. De pronto, sin comerlo ni beberlo, te encuentras metido en Deep Space Nine Promenade, un centro comercial de Star Trek con infinidad de tiendas llenas de todo tipo de cosas espectaculares. Y claro: lo quieres todo. Esto es lo que me compré:

Mi merchandising de Star Trek

Menos mal que lo que no he podido comprar, al menos me han dejado fotografiarlo. Ahí van algunas de las cosas más curiosas:

Tienda de Star Trek en el HiltonTienda de Star Trek en el HiltonTienda de Star Trek en el HiltonTienda de Star Trek en el HiltonTienda de Star Trek en el Hilton

Y por si esto no fuese suficiente atentado contra mi economía, al final de la zona comercial estaba el Quark, EL restaurate temático. Y es que siendo ya las 3:30 de la tarde no nos ha quedado otro remedio que entrar y ponernos ciegos. Aquí os dejo el menú para mataros de envidia. Yo me he tomado una HamBorgesa y Ignacio unas costillas flameantes de Targ (en la foto).

13 de Febrero de 2006 | 22:06

(Las imágenes se pueden ampliar)

Me encantan las jugueterías. Creo que podría quedarme a vivir en una tienda de juguetes, sobre todo si fuese lo suficientemente grande,lo suficientemente friki y tuviese algo para poder subsistir.

Por ejemplo, en el FAO Schwarz del Caesars Palace, en Las Vegas. Tres plantas de juguetes, tienda de caramelos, cafetería para que los padres esperen a sus hijos, sala con puffs y una tele enorme para ver películas… Todo lo que un adicto a los “bloques de plástico de colores” puede desear.

La entrada de FAO es un gigantesco caballo de Toya , que de vez en cuando mueve la cabeza, parpadea y echa humo por el hocico.

Dentro, como he dicho, se puede encontrar casi de todo. Un montón de material de Star Wars, un Monopoli de los Cuatro Fantásticos, canicas de todo tipo, muñecas… Pero ha habido unas cuantas cosas que me han llamado particularmente la atención.

La primera han sido las Uglydolls, unos peluches de monstruos completamente adorables. Dan ganas de llevarselos todos a casa. No se por qué, pero cuando los he visto me he acordado de Jimena: creo que le encantarían.

Lo siguiente llamativo ha sido una sección para comprar bloques de Lego gigantescos. “Contruye tu propio rascacielos“, debería ser el slogan de la sección.

Además, en la sección de instrumentos músicales de la tienda, tenían instalado en el suelo un descomunal teclado en el que dos empleados tocaban cosas a petición del público. Con los pies, claro. Y no lo hacían mal. Me pregunto cómo sería el anuncio para el puesto en el periódico.

Pero lo más espectacular de todo lo que he visto han sido estos peluches de virus y bacterias gigantes. En serio, creo que es llevar lo de los juguetes educativos un poco lejos, ¿no?

—Mamá, mamá… ¡He perdido mi Ébola!
—No llores, Tommy. Mamá te comprará mañana una Mononucleosis. Y si te portas bien, también un Pie de Atleta.
—Jooooo, mis amigos tienen la Úlcera… ¿No puedo yo también tener una?
—De eso nada… ¡Tú ya tienes Gonorrea, no seas caprichoso!

Lo que hay que ver…

13 de Febrero de 2006 | 8:34

Os dejo alguno de los “animalicos” que he estado viendo hoy en Las Vegas.

Éstos son del jardín tropical del Hotel Flamingo. Allí tienen un montón de especies como flamencos, ibis, gallinas crestadas de Guinea, carpas japonesas, cisnes, patos mandarines, pingüinos… En fin, ahí van unos poquitos.

Flamenco chilenoCisne cuellinegroPingüinos africanosPingüino africanoPato mandarínCarpa Koi aponesaGrulla coronada cuelligrisGrulla coronada cuelligrisCisne blanco

Estos peces los hemos visto en el acuario del Caesars Palace. Las fotos no son muy buenas, pero es difícil fotografíar peces a través de un cristal. Es una pena que las fotos de los tiburones, las escolopendras y las mantas rayas no hayan salido muy bien. :(







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