14 de Octubre de 2005 | 1:56

Escrito por Ignacio Calvo

El pasado 8 de octubre de 2005, asistimos a uno de los excelentes conciertos que año tras año viene ofreciendo el Teatro de la Maestranza de Sevilla con motivo del XIX Encuentro Internacional de Música de Cine. En esta ocasión, el programa, dividido en dos partes, contenía música de E. W. Korngold y de John Williams. Aunque suelen arreglárselas para traer a alguno de los compositores al atril del director, en esta ocasión no pudo ser y la Orquesta Sinfónica de Sevilla fue dirigida por su director titular, Pedro Halffter.

En primer lugar, querría mencionar el absoluto desprecio que mostraba el señor que escribió el programa hacia la música de Williams y la cinematografía de Spielberg y Lucas. Tachaba de falta de originalidad a ambos y excluía al compositor de pertenecer al grupo de “verdaderos maestros” en el que, según él, estaban Nino Rota, John Barry o Bernard Herrmann. Su único y dudoso mérito había estado en contribuir a la creación del cine como fenómeno social y de masas. Aquí podeis leer dicho programa (el apartado sobre Williams está hacia el final). Por supuesto, el comentarista omitía prudentemente una de las bandas sonoras más creativas y novedosas de Williams: Encuentros en la tercera fase.

Korngold era mucho mejor tratado. Fue un compositor de concierto, que sólo hizo 18 bandas sonoras para películas de la “época dorada” del cine y que no fue ni lejanamente tan popular como Williams. Todas estas características son, a ojos de los académicos, razón suficiente para elevarlos al nivel de la consideración. Además, el hecho de que Williams reconociera a Korngold como fuente de inspiración era el detalle definitivo que convertía al concierto entero en una demostración: la prueba de que John Williams es un compositor segundón, un artesano cuyo único mérito era ensamblar logros ajenos para obtener piezas populacheras de mediocre calidad.

Yo, a pesar de mi gran afición por la música de Williams, estaba dispuesto a escuchar el concierto con espíritu abierto, preparado para escuchar la tremenda originalidad de Korngold, cuya música debía ser sin duda un superconjunto, corregido y aumentado, de las tímidas aproximaciones de “Johnny” al mundo de la verdadera música.

…Y la verdad, después de una Obertura de “Captain Blood”, magníficamente interpretada por la Sinfónica de Sevilla, no entendía nada: se trataba de una música excelente, compleja y rica,… ¡pero todo eso ya lo había oído antes! Los acordes, las cadencias, todo era un clarísimo ejemplo de música postromántica al más puro estilo de Richard Strauss, Rachmaninov y demás. Respecto a los escasos ejemplos de influencia sobre Williams, yo sólo pude captar algunas figuras y detalles técnicos; la armonía, el ritmo, la melodía o la orquestación en general estaban muy lejos de anteceder a Williams. Yo hablaría más bien de una preparación de terreno para lo que iba a venir.

La música de Williams, en la segunda parte, había sido escogida especialmente para menoscabar al americano, escogiendo muchas de las piezas más simples y directas de la música de Star Wars (que es, en sí, una banda sonora simple y directa). Pero, que me perdonen los académicos: yo no he escuchado nada con semejante potencia sonora, con tal capacidad de cautivar al espectador y de transmitirle emoción. Si creen que esta es una cualidad fácil de alcanzar, que me expliquen por qué hay tan poca música que establezca una línea tan directa con el oyente instintivo. Y todo ello acompañado de una orquestación al menos tan interesante y detallista como la de cualquier otro compositor clásico, exceptuando quizá a Ravel y Debussy.

Korngold me pareció una música de intermedio entre la moderna música sinfónica de cine, de la que Williams es uno de sus claros fundadores, y la música romántica y postromántica de finales del siglo XIX y principios del XX. Para mí eso es una clara demostración de que Williams llevó más allá la dirección que había iniciado Korngold, fundando una escuela con un idioma musical claramente reconocible y distinguible de cualquier pieza romántica.

Es una pena que la popularidad sea motivo de desprecio para estos supuestos eruditos. Con cada uno de estos comentarios, la música culta y la popular se alejan cada vez más, un fenómeno que tiene ya un siglo de antigüedad.

Pasando ya a hablar del concierto en sí, he de decir que la interpretación en general fue bastante buena. Quisiera destacar la labor de los trompistas, excelentes intérpretes de un instrumento de reconocida rebeldía. Los metales no eran malos, pero no estaban a la altura del, en ese respecto, exigente Williams.

En definitiva, una experiencia maravillosa. Siempre es agradable ver reconocido el talento de los compositores de bandas sonoras, y es impresionante ver una gran orquesta postromántica, de las de 90 intérpretes y 6 percusionistas, tocando una música tan emotiva. No faltaremos, si nos es posible, a la cita del año que viene, y recomiendo a todo el mundo que esté pendiente de Sevilla el próximo mes de noviembre.

Por último mencionaré el programa y las propinas:

  • Parte I: Korngold
    • Obertura de Captain Blood
    • Suite de The Sea Hawk
    • Suite de Robin Hood
  • Parte II: Williams / Star Wars
    • Main Titles
    • The Little People
    • Death of Obi Wan / The Battle of Yavin
    • The Throne Room / End Titles
  • Propinas:
    • Indiana Jones and the Temple of Doom: End Titles
    • Star Wars: Main Titles (bis)

Una interesante propina, la de El Templo Maldito, que es una banda sonora rara. Curiosamente comenzaron la pieza en mitad de la marcha de Indiana Jones y no desde el principio.

¿Quieres morder el anzuelo?

Los saltos de línea y párrafos son automáticos. Etiquetas XHTML permitidas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>