17 de Mayo de 2006 | 5:58

Una aventura es cuando el cliente te confirma que vas a pasar 2 semanas a 8.520 kilómetros de casa, cinco días antes de que salga el vuelo.

Una aventura es cuando tres días antes de salir parece que no hay manera de conseguir un hotel.

Una aventura es cuando llegas al aeropuerto, facturas tu equipaje, y el tipo te dice que el dueño de la tarjeta de crédito con la que está pagado el vuelo (tu jefe) tiene que ir a presentarla en el mostrador en menos de 25 minutos. ¿Es un pájaro? ¿Es un avión? ¡NO! ¡Es super-jefe! Vuela por la autopista. Corre por la Terminal. ¡Llega más rápido que un rayo!

Una aventura es cuando llegas a EEUU y un amable tipo de inmigración te indica que no puedes entrar en el país, porque aún no has salido de él.

Una aventura es cuando le pides al tipo del mostrador de facturación que te dé un sitio de pasillo, porque al estar embarazada necesitas ir frecuentemente al baño y, después de enseñarle un certificado médico para que te crea, acepta darte sitios de pasillo… o eso pensabas hasta que ves que al final te ha asignado un asiento en el medio de una fila de tres.

Una aventura es cuando después de 18 horas de vuelo vas a recoger tu maleta con los pies hinchados como botijos (es una de las features del embarazo) y encuentras que está destrozada: todos los cierres están rotos, la combinación está forzada y tus calcetines desperdigados por la banda de recogida de maletas.

Una aventura es cuando llegas al hotel y te dicen que necesitas una tarjeta de crédito. Cuando explicas que no tienes, que hay que cargarlo todo a la del jefe (¡super-jefe!) te dicen que requieren una autorización y que si no te quedas en la calle. Naturalmente, son las 4 de la mañana en España, y el fax al que tienes que mandar el formulario está en la oficina, en la que no hay nadie.

¿Quién da más?

Bueno, aquí os dejo la conversación con el agente de aduanas de los estados juntitos, que tampoco tiene desperdicio.

POLI: ¿Cual es la razón de que haya venido a los EEUU?

CATT: Negocios.

POLI: ¿Qué clase de negocios?

CATT: Lo cierto es que no tengo ni pajolera idea de a qué he venido, pero espero enterarme antes de empezar a hacerlo, sea lo que sea… Tengo unas reuniones con varias personas de Microsoft.

POLI: Ahá… y ¿para qué empresa trabajas?

CATT: Crazy Labs

POLI: (Risilla disimulada) ¿Cómo dices que se llama?

CATT: (Un poco mosca) Crazy Labs.

POLI: (Riéndose descaradamente) ¿Crazy Labs? ¿Y a qué se dedica esa empresa?

CATT: Tenemos planes a medio plazo para la dominación del mundo, pero si le digo algo más me veré obligada a matarle. El Doctor Crazy es muy estricto con esas cosas. Hacemos páginas web y otros productos de marketing on-line.

POLI: (Riéndose más) Y entonces, ¿cuál es tu trabajo allí?

CATT: En realidad soy Project Manager en un 50% y diseñadora gráfica en otro 50%… ya sabe… Soy diseñadora gráfica.

POLI: Vale… (Fijándose en un papelito verde grapado a mi pasaporte) ¿Qué es esto?

CATT: No lo sé.

POLI: (Muy serio) Es un registro de salida de EEUU. ¿Estuviste aquí en febrero?

CATT: Sí, en Las Vegas.

POLI: ¿Y por qué no te quitaron el papelito? Según esto, sigues en Estados Unidos.

CATT: No lo sé.

POLI: Pues tenías que haber hecho que te lo quitasen.

CATT: Ya, y… ¿Cómo se supone que iba yo a saberlo? Ése es su trabajo. Si ustedes no lo hicieron… Suponía que alguien lo haría.

POLI: Dime con qué compañía volaste.

CATT: Pues no me acuerdo.

POLI: Haz memoria. Necesito saberlo.

CATT: Ni idea… Fue en febrero.

POLI: Pues eso, sólo hace dos meses. No puedo dejarte entrar en el país si no tengo registro de que has salido, así que necesito ese dato.

CATT: (Pensando a toda máquina). No sé…

POLI: (Amenazador) ¡¡Tiene que acordarse!!

CATT: Mmmmmm… ¿US Airlines?

POLI: Vale. Recuerde indicar que le quiten este nuevo papel cuando se vaya.

CATT: ¡Pero si ese es vuestro puto trabajo! Claro, claro…

¡Han picado 5!

  1. Jojojojojo, eso sí que es una aventura y lo demás son tonterías.

    Yo la verdad es que estos últimos meses te veía algo rara, pero ahora ya lo tengo claro, era tu espíritu el que venía a la oficina, tu estabas todavía en USA. 😉

    17 de Mayo de 2006 a las 09:02
  2. menchu

    y todo esto nada más llegar?? y dices que te quedan dos semanas?? mery vuelveeeee…(pero asegurate que te quiten el papelito verde)

    17 de Mayo de 2006 a las 09:25
  3. Es lo que tiene ir a visitar a Vader a la mismísima Estrella de la Muerte 😛

    Al menos no te encadenaron a un radiador como le hicieron a Antonio Canales…

    Suerte en Redmond, creo que es un viaje que no hay que perderse.

    17 de Mayo de 2006 a las 14:57
  4. Si, eso mismo pensé yo: que no podía perdérmelo. 🙂

    La verdad es que este tipo de cosas con las que lo pasas tan mal luego son las anécdotas más divertidas… imaginate cuando cuente en Madrid como perseguía mis calcetines subida la la banda giratoria de recogida de equipajes. :DDD

    Menos mal que aquí es todo el mundo super majo, y me ayudan en todo. 😉

    17 de Mayo de 2006 a las 19:46
  5. […] Mi hotel de Redmond es una gozada. Tiene una cocinita completa, un sillón, un escritorio y un vestidor. Todos es coqueteo y agradable. Tengo que agradecer infinito a Pablo super-jefe que lo consiguiese en tan poco tiempo y en unas condiciones tan desfavorables (ver mi anterior crónica Definición de aventura). […]

    19 de Mayo de 2006 a las 07:32